El ego proviene de la parte consciente -aquella que razona todo a su alrededor- es decir del cerebro.

La intuición viene del corazón, aquella parte de la que no estamos conscientes, pero que actúa de manera más inteligente.

Tanto el cerebro como la intuición tienen su función, aunque siempre le damos mayor prioridad al ego y actuamos de acuerdo a él.

Creemos que estamos más seguros, analizando cada situación, a través de la razón, pero no es así.

El corazón es más astuto y busca llevarnos siempre hacia los caminos que necesitamos para crecer y aprender; pero sobre todo, para ser felices.

Entonces, si el corazón es más inteligente que el cerebro, ¿por qué existe el ego?.. Pues la cara positiva del ego, está en la autosuperación. Necesitamos primero superarnos y vencernos a nosotros mismos, antes que a otros.

El ego nos recuerda siempre cuáles son nuestros límites y debilidades y también la forma de dominarlos. El ego seguro está ahí también, para ayudarnos a levantarnos cuando fracasamos.

Para hacernos mantener firmes cuando necesitemos mirar hacia adelante. Para recordarnos que la opinión de los demás no cuenta -a menos que sea positiva-.

Y recuerda, si deseas saber más, te sugiero leer mis libros, donde encontrarás más reflexiones para elevar tu aprendizaje espiritual.

El Arte de Brillar
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