La base de nuestra vida está principalmente en las creencias, sin ellas vivir no tiene sentido. Gracias a ellas dirigimos nuestro rumbo y se solidifica nuestra fe.

Cimienta tu existencia en creencias verdaderas
Nunca evaluamos nuestras creencias, a tal punto que se vuelven una convicción en la cual nos mantenemos firmes

Nuestra seguridad nace a partir de los dogmas impartidos desde que nacemos. Es por eso que sin una creencia sólida, estamos desorientados.

 Debemos ser conscientes de aquello en lo que ponemos nuestra confianza, porque viviremos de acuerdo a eso.

Nuestras acciones serán el resultado de lo que pongamos en nuestra mente. En ella, se construirán los cimientos de nuestra realidad.

Es nuestra responsabilidad, controlar todo lo que aquí almacenamos, tomando en cuenta que para insertar conocimiento nuevo, primero debemos deshacernos del que ya había.

Es como cuando tenemos un vaso lleno de agua, para poner otra bebida, necesitamos primero vaciar su contenido para reemplazarlo por uno nuevo.

¿Alguna vez has observado con detenimiento las cosas en las que crees?, o ¿simplemente crees lo que los demás creen?

Porque a veces sólo seguimos los que hace el resto, sin antes preguntarnos si eso es bueno para nosotros.

Gabriel García Márquez, un escritor muy conocido, solía decir: “Me desconcierta tanto pensar que Dios existe, como que no existe”.

Necesitamos dirigir nuestra atención hacia lo invisible; que no lo veamos, no quiere decir que no esté presente. En aquello que no vemos, se encuentra el encanto de la vida.

Nunca evaluamos nuestras creencias, a tal punto que se vuelven una convicción en la cual nos mantenemos firmes.

Y recuerda, si deseas saber más, te sugiero leer mis libros, donde encontrarás más reflexiones para elevar tu aprendizaje espiritual.

El Arte de Brillar
El Arte de Vivir



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