Las emociones a veces nos juegan una mala pasada sin apenas darnos cuenta. Siempre estamos actuando de acuerdo a la emoción del momento. Pero esto, claramente es un grave error.

Pues, la razón nos la damos nosotros mismos cuando al ponernos a reflexionar, descubrimos que tomamos una mala decisión.

Por ejemplo, muchas veces ya sea porque estamos animados o alegres debido a una buena noticia, le decimos que sí a todo el mundo ante sus requerimientos.

Y lo mismo pasa en la situación contraria: si estamos en un momento de enojo o frustración, actuamos de acuerdo a ese estado de ánimo.

Ya luego cuando recuperamos el control emocional, nos arrepentimos por las cosas que hicimos o que dijimos en ese momento crítico.

Emociones temporales, decisiones inteligentes_

Debemos entender que, las emociones que experimentamos a cada momento son temporales. No son permanentes.

Es por eso que, una decisión que tomemos en un estado temporal como este, en cambio sí será permanente. Al entender esto, debemos primero saber identificar nuestras emociones.

Ellas son parte de nuestra vida pero, si aprendemos a controlarlas nos traerán muchos beneficios y se pondrán a nuestro favor.

Y las emociones no dependen de la situación que experimentos, sino del tipo de equilibrio que tengamos en nuestro interior. Una persona por ejemplo, ante la muerte de algún familiar podría reaccionar de forma serena.

Mientras que otra persona podría enfermarse o entrar en depresión al enfrentar la misma situación. Y entonces las decisiones que tomemos en esos momentos, estarán guiadas por la reacción o estado emocional que proyectemos en esas circunstancias.

Emociones temporales, decisiones inteligentes_

Pero en cambio, si aprendemos a conocernos y observarnos de manera frecuente, el control equilibrado de nuestras emociones estará siempre presente.

Conoceremos también cuándo es un buen momento para tomar una decisión y cuándo no deberíamos hacerlo.

Lo más inteligente que podríamos hacer de nuestra parte, sería nunca tomar decisiones cuando nos encontremos experimentando estados emocionales extremos.

Ya sea que estemos demasiado felices o demasiado tristes, es mejor que evitemos tomar decisiones en esos momentos. Debemos esperar a calmarnos para regresar a nuestro estado de calma habitual y, a partir de ahí podremos hacer elecciones.


Así que las mejores opciones resultarán cuando nos hallemos en paz y armonía con nosotros mismos.

Este es el estado ideal no sólo para tomar decisiones, sino también para reaccionar de forma equilibrada ante las circunstancias que vivimos a diario.

Tener un control adecuado de nuestras emociones, sin duda nos guiará a conseguir nuestros objetivos personales.


Y recuerda, si deseas saber más, te sugiero leer mis libros, donde encontrarás más reflexiones para elevar tu aprendizaje espiritual.

El Arte de Brillar
El Arte de Vivir

Imagen de portada de  Sarah Richter en Pixabay 

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